Quedé impresionado de ver a los travestis caminando por la ciudad en la noche, en el centro.
miércoles, 16 de julio de 2008
Quedé impresionado de ver a los travestis caminando por la ciudad en la noche, en el centro.
miércoles, 2 de abril de 2008
Lo mejor de salir de paseo sin ningún tipo de programa o itinerario consiste en el riesgo a terminar en lugares jamás pensados y con gente inimaginada, y de todas formas, las cosas planeadas crean falsas expectativas y nunca salen como se espera.
Don Jaime y Don Raúl son una pareja común y corriente que un día cualquiera fueron atacados con la idea de irse a viejar por Europa. Dejando todo a un lado, empacaron las maletas y emprendieron la travesía hacia el desconocido y lejano continente. Finalizaron el viaje, pasearon, compraron, comieron y se gastaron hasta la última moneda escondida en lo más profundo de sus bolsillos. Quedaron literalmente en ceros.
A su regreso a Colombia y motivados por una pasión mutua, decidieron olvidar cualquier tipo de labor pasada para dedicarse al turismo en un lugar semi virgen ubicado en una isla a mas o menos veinte minutos en lancha desde el muelle de Buenaventura. Una isla llamada Piangüita.
Construyeron una cabaña con sus camas, sus luces, sus ventiladores, su baño y sus decoraciones respectivas y se instalaron en la isla esperando por alguien que fuera capaz de llegar a aquel desconocido y solitario lugar. Colocaron, junto a la cabaña una cocina para preparar comida y deleitar los paladares de los que allí fueran a dormir. Pero como el turismo no era algo frecuente en la isla, iban únicamente cuando era temporada vacacional (alta) únicamente.
Así comenzaron un nuevo episodio en sus vidas. De ceros, rompieron con la tradición ciudadana donde la prosperidad y el éxito están supuestamente en las grandes y "evolucionadas" ciudades. Decididos a recibir y atender gente desconocida, a alimentarse de la constante restauración del espíritu que el mar brindaba a ellos.
Aproximadamente a quince horas de Piangüita, en Bogotá, dos rolos con ganas de paseo, emprendían un viaje hacia Cali, sin nada más en mente pero dispuestos a estar lejos de la capital por unos días.
Rodrigo y Eduardo llevaban un mes pensando en programar alguna salida para semana santa. Algo que les permitiera abstraerse del entorno que se había vuelto algo asfixiante, algo que brindara un poco de unión e intimidad que en la capital era imposible tener por motivos de fuerza mayor: trabajos, academias y "familias" de por medio. Bastante frustrante, castrante y sobre todo agotador.
Ansiosos, contentos y muy nerviosos, por la locura cometida y no terminada, se desplazaban por la carretera en medio de una noche tranquila, despejada y fría. Helada en un momento, perfecta para estar metidos en la cama arrunchados. Pero no, ellos ya habían estado en cama ese día, reposando algo por la tarde, para arrancar por la noche y aprovecharla de otra forma. Hubo parada a comer, a echar gasolina y el camino continuó. A las 6:00am estaban en Cali, y Rodrigo enfermo de fatiga y sueño, invitó a Eduardo a desayunar con avena deliciosa.
Rendidos, tras la noche de viaje, buscaron con urgencia algún lugar para poder dormir hasta el medio día y recuperar el sueño atrasado. Llegaron a una casa muy simpática de color verdoso algo desteñido y claro, pagaron el día de hospedaje, de parqueadero y luego de una fría y refrescante ducha, durmieron hasta la 1:00pm para salir, muertos del hambre a buscar algo que almorzar. Hasta el momento, todo había salido muy bien, y continuó así. El almuerzo estuvo exquisito, apanado, una de las tantas debilidades de Eduardo en cuanto a comida se refiere, y lo mejor de todo, económico. Fueron a Chipichape a caminar y reposar un poco, comieron helado, caminaron muy atentos por todo el centro comercial y luego emprendieron un recorrido por las calles del centro de Cali, luego comieron algo sencillo, tomaron un poco de ron, Eduardo unas cervezas y a dormir fueron, pues habían quedado al día siguiente de salir temprano hacia Buenaventura, que estaba a dos horas de Cali para encontrar un nuevo destino y visitar el mar que tanto anhelaban, además de conocer un sitio nuevo para ambos, salir de las ciudades por completo, darse un tiempo de relajación pura alimentado por la música de las olas. La noche estuvo bastante agitada y se durmió poco, motivo por el cual salieron no temprano sino al medio día pasado, en busca del mar.
La carretera espectacular, espesa y húmeda con desbordante energía proveniente de la selva, con mucha lluvia, mucho calor y muy poco tráfico. Y ya una vez en Buenaventura, con el carro finalmente guardado, se embarcaron por el muelle hacia la lancha que los llevaria luego de mirar la larga lista de playas del sector hacia Piangüita. Playa elegida.
Recibidos muy cálidamente por los habitantes de esta, uno de los muchachos que ayudaban a bajar el equipaje de las lanchas les presentó a un señor que cordialmente los invitó a mirar un lugar donde podían hospedarse: Don Jaime. Como no tenian nada programado accedieron sin mayor importancia a visitar una cabaña que resultó siendo la más bonita y cómoda en la isla. Con el temor de ser rechazados, claro, pero todo estaba muy tranquilo.
Una cabaña decorada por todas partes, con cuadros, antigüedades y adornos hasta en el techo, estupenda, bellísima, de la cual fue imposible salir, sin antes dar un sí al señor que los había llevado hasta allá.
La cabaña y el lugar gustó tanto, que decidieron quedarse un día más. Recibieron la atención que no recibieron en Medellin por ser una pareja del mismo sexo, encontraron amabilidad hasta en las personas residentes de la playa. Todos de una apertura y una despreocupación inmensa, todos alegres.
Finalmente el día que decidieron viajar, Don Raúl se presentó. Deliciosa cocina, muy atentos y tranquilos, hablaron un par de cosas, no existió hielo por ninguna parte, les guardaron un momento el equipaje, dieron otra vuelta por la playa y comenzaron el regreso a Bogotá. Ya no por Cali, por Buga.
lunes, 25 de febrero de 2008
Lo que sucede después de que una relación lleva ya cierto tiempo de duración no siempre es algo esperado, ni deseado. Muchas veces creemos que la persona con la que estamos es la merecedora de nosotros y viceversa, muchas veces nos dejamos llevar más por la costumbre y la cotidianidad que por la razón y la mente. Siempre pasamos por alto pensamientos que pueden sacarnos de una mala relación, de una mala estabilidad, por temor a estar solos, pero no mintamos, si una relación es para estar mal y con la cabeza partida, pensando cosas que no son, pues sencillamente lo mejor será, por salud y por conveniencia, estar solo, seguir la “búsqueda” que a algunos les agrada tanto, o simplemente esperar a encontrar alguien que uno crea que por fin es.
Uno nunca termina de conocer a nadie, eso es cierto, por más o menos que uno lo desee, siempre tendremos sorpresas o situaciones que sacarán a la luz eso que nunca pensamos ni imaginamos que una persona a la que nosotros apreciamos tanto le iba a salir a flote. La malparidés.
Pero bueno, todo es parte de una construcción dada por el tiempo, y de los problemas y distintas situaciones que hacen que el ánimo de las cosas cambie notablemente en un momento determinado. Y lastimosamente estos ánimos no siempre serán lo que nosotros esperamos que sean.
Todo es muy bonito cuando se comienza una relación con esa persona que nos hace volar, soñar, que nos quiere, que nos ama, que “haría lo que fuera” con tal de hacernos sentir bien, pero qué va, todo eso es pura mierda y no es lo que en verdad fortalece ni mantiene una relación. Pues siempre en algún momento de confrontación entre dos o más, se terminan echando cosas en cara, y sacando a la luz rencores guardados y deseos de venganza desesperada por estar a mano, y saciar ese deseo de competencia que muchas veces entablamos con nuestra pareja y que nada tiene que ver con la duración o seguimiento de la caótica y muchas veces hasta falsa relación.
Además de eso hay que tener cuidado con qué tanto se abre uno, qué tanto dice uno las cosas, y qué tanto deja uno de hacer lo que le gusta o de pensar individualmente por darle gusto a ese otro que seguramente se desgarra las vestiduras cada vez que dice que lo haría todo pero que es mentira, siempre habrán mentiras. Entonces pilas, porque si seguramente usted es de los que deja de fumar por dar gusto a su pareja, de los que se quita los aretes o expansiones, de los que no se hace tatuajes porque entonces le dejan de hablar y no lo vuelven a tocar, de los que no sale a emborracharse, o deja de trabarse, supuestamente porque ya no lo necesita, y además su novio se va a emputar y va a salir en busca de venganza aunque usted ni se dé cuenta o él no haga más que decir que no es esa su forma de actuar. Pilas porque si usted es de esos a lo mejor pasa por alto que su novio sea un adicto al internet al que le encantan los amigos virtuales y a lo mejor no es para nada más que una “amistad” virtual, pero por ahí se comienza, uno nunca sabe, y de todas formas es jugar con fuego. Pilas porque usted no sabe cada que su pareja se va de viaje va a salir en busca de algún “compañero” para conocer la escena del lugar en donde se encuentre (que por cierto es la misma en todas partes), para conocer el ambiente y ser todo un putas y estar al tanto de todo lo que pasa y peor si es un tipo viejo al que todo el mundo conoce y que tiene contactos, amigos, compañeros y gente conocida en todas partes, todo un popular. Pilas…de cada uno depende qué tanto se destapa y se deja conocer sin recibir más que palabras vanas a cambio. Aunque generalmente uno no se percate de eso o porque no le dicen nada para no tener problemas escudándose en lo poco importante que es, o porque uno es muy huevón.
Precisamente la idea de una pareja es eso, por encima de cualquier cosa mantenerse juntos y que la atracción no sea únicamente algo físico. ¿Pero de cuando a acá lo dejan de querer a uno por envejecer, o por no estar dentro del prototipo de churro? Creo que todo esto está dado finalmente gracias al internet y las páginas de contactos. Debe sentirse o muy sola la gente para entrar ahí, o con ganas de popularidad, o con una arrechera inmensa, o no satisfecha con lo que tiene y en vez de buscar soluciones directas se abren por la tangente, y pues finalmente ojos que no ven, corazón que no siente pero la traición se paga con traición es la justicia divina, finalmente todo se le devuelve a uno. Así que antes de juzgar a alguien que sea un hijo de puta con ustedes, hagan una pausa y pienses que tan malditos son ustedes con las personas que los rodean, con los que en verdad los quieren y se desviven por ustedes antes de armar cualquier mierdero y sí, para pelear se necesita más de uno. Y generalmente si las cosas fallan no es únicamente por uno, hay que mirar bien, es muy fácil juzgar al otro sin ponerse en sus zapatos. Y otra cosa "el que las sabe las hace", no falla y muchas veces el injusto es uno, así que mejor prevenir que lamentar.
Algo que hay que tener muy en cuenta:
1. Cada persona, por más que diga lo contrario necesita su espacio.
2. Hay que procurar mantener siempre discresión con algunos temas, es evidente que no se puede contar todo, ni abrir por completo una cabeza a alguien.
3. Mentiras siempre habrán, por más que uno no quiera, no todo el mundo cambia por estar con alguien, no para todos es fácil, hay gente que está agarrada a muchas cosas, pretender que la gente va a cambiar es complicado, casi imposible, y más cuando están acustambrados a cierto tipo de vida.
4. Perdonar a veces es muy difícil.
5. Controlar el ego y el ser posesivo es algo muy complicado de lograr.
6. Monogamia..., creo que eso quedó en el siglo pasado, ahora todo es tan rápido que con uno no es suficiente. Eso de aguantarse se volvió un imposible.
7. Sexo sin amor, claro, puede haberlo, todo el del mundo. Así que no es raro si la pareja de uno se acuesta con todo el mundo pero te sigue amando...(a pesar de estar al tanto de lo mucho que te incomoda que lo haga).
8. Internet pudre a la gente en vida, es una adicción peor que la heroína. Si estás podrido y no quieres dar mucha boleta, entonces es recomendado tener un sin fin de cuentas electrónicas para cada momento, para cierto tipo de personas y para no levantar ningún tipo de sospecha.
9. Decir la verdad no siempre es bueno, hay verdades que duelen y personas que no las toleran, entonces a veces es mejor no mencionar nada y esperar a que el peso de la culpa tenga efecto sobre los que todo lo guardan y pretenden que nada salga nunca a flote.
10. Finalmente el cuerpo es de uno, lo que uno haga o deje de hacer con él es problema propio. No creo que a uno lo quieran más por tener el pelo de un color u otro o ser de cierta edad, no, el tiempo pasa...claro, pero siempre existirá gente que se ajuste a nuestro molde preferido así que para aquellos que vivan dentro de esa escena plástica, siempre existirá alguien nuevo que se ajuste a sus gustos.
jueves, 18 de octubre de 2007
Hace poco tuve la oportunidad de asistir a una obra llamada "Duality", bastante curiosa a decir verdad. Trataba de la historia de un tipo que trabajaba como travesti en los bares por la noche, y a medida que pasa el tiempo este comienza a contar sus historias de cómo fue que se adentró en el "medio" gay y termina descubriendo que el polvo de su traga era su padre, y digo curiosa porque van explicando muchas cosas con el pasar del tiempo y creo que yo que con fines didácticos a los espectadores heterosexuales que asistían al lugar, entre los cuales se encontraba una señora, bastante anciana muy impresionada, literalmente boquiabierta, muy simpática. ¿A qué voy con todo esto? No me interesa hacerle publicidad a la obra, porque lastimosamente venia untada de política, y no me interesa que vayan porque fue única presentación así que si se la perdieron, pues ni modos, resta esperar a que vuelvan a presentarla algún día. Me interesa hacer un paréntesis en algo que los muchachos comentaron mientras hacían su performance y hablaban de lo que era ser pasivo, ser activo, o ser versátil. Y bueno pienso que es muy raro que un gay ande por ahí haciendo alarde de que es activo y que solo le gusta meterlo pero que jamás se lo dejaría meter porque no le gusta y yo no sé que más basura. Se me hace algo muy estúpido y muy superficial, de hecho muy homofóbico. "Ay no, a mí que no me den por atrás", "yo soy un gay macho y las locas son las que se dejan dar por el culo", o "yo solo me lo dejo meter porque sino me unto el vergo de mierdita y gas, que seba", a otro marica con ese cuento.
Y es que en este "mundo mágico" donde supuestamente todos somos amigos y nos queremos, hay mucho veneno por ahí corriendo, buscando víctimas. Y así digan que no, se mueven incluso más prejuicios que los que miran a la "escena" desde afuerita ya sea por asco o porque simplemente no les llama la atención. ¿Cuántos de ustedes no dicen ser los más maricas pues, y ¿al ver a quién montársela por "loca" no hacen sino hablar mal de ella y juzgarla muchas veces hasta el punto de la burla? Dejen vivir, no sean tan pendejos, y lo más chistoso es que todos son unos lambones de mierda. Que farsa, que unidad tan cula, que magia tan chimba, y buscando la supuesta fortaleza colorida del arcoiris cuando pareciera que todos desearan por encima de cualquier cosa la propaganda y ese estatus superior al resto.
¿Para qué tanta publicidad? Suficiente con los maniquíes que ya hay por toda la ciudad para hacer del cuerpo y de la figura humana una puta vitrina andante.
Y si alguien no le gusta que se lo culeen entonces que no diga que es gay y que se limite a decir que es un activo, o mejor un hetero al que le encantan los huecos. Y al pasivo lo mismo...géneros dentro del género, que bobada, siempre segmentando todo, dividiéndonos más y parece que no nos damos cuenta, mejor cada uno seguir en su cuento sin hacer nada por nada, porque todo es siempre lo mismo, círculo vicioso, y gente siguiendo ideales que nunca va a aplicar, porque no les gusta cambiar y ellos tendrán siempre la razón, por encima de cualquier argumento, sin importarles nada más.

