INTRO
Todo sucede dentro de la cotidianidad de un grupo de amigos, sus entornos, problemas y alegrías. Sus vidas, dentro de una congestionada ciudad, pero inmensa, en donde los problemas desaparecen en medio de tantas dimensiones y personas, son solo unos más. Cinco, dentro de varios millones de personas.
DÍA 1
Bogotá: en algún bar de la zona rosa de la ciudad, tarde en la noche se encuentra Gerardo con su amigo José Fernando dispuesto a celebrar su cumpleaños, o mejor dicho, a intentar pasarlo por alto como cualquier otro día de fiesta y mucho alcohol, pues siempre dentro de sus amigos se sabía lo doloroso que resultaba para él cumplir años, motivo por el cual había decidido nunca volver a hablar del asunto sino más bien reunirse como un día cualquiera, a hablar, bailar con alguna que otra mujer y embriagarse para luego salir a deambular por las solitarias calles de la ciudad, hasta llegar cada uno a su destino o hasta donde el cuerpo les diera, durmiendo sin ningún problema en medio del frío acostados en algún parque, o en alguna esquina donde la fría brisa se cortara un poco.
Ya dentro del bar con un par de cervezas encima, Antonio llega, y al entrar comienza a buscarlos. Siempre caracterizado por pasar abriéndose campo entre la gente a empujones, mal encarado, pero con una sarcástica sonrisa en su rostro. Finalmente se encuentra con sus dos amigos. Pregunta por Santiago y por Eduardo, pero al parecer nadie tiene razón alguna de ellos, nadie ha hablado con ellos, y ninguno sabe si irán o no. Al parecer, Santiago se encontraba enfermo, motivo suficiente para quedarse en su casa, y mejorarse a punta de ibuprofeno y agua con sal. No se sabía nada más.
Pasó el tiempo, los tres muchachos se quedaron sentados casi toda la noche, únicamente volteaban el cuello para mirar una que otra mujer, y se paraban solo para ir al baño a orinar.
En una de esas largas charlas en la que se veían inmersos muchas veces estos amigos, el ambiente comenzaba a calentarse, los ánimos comenzaban a subir con velocidad y ellos, en vez de pelear entre ellos cruzaban entre sí miradas de odio, y alguno se paraba hacía algo y se ponían a pelear con otra gente igual de borracha y caliente.
José Fernando volteó su mirada a Antonio, lo miró con odio, se levantó de la silla y a una joven que estaba bailando con su novio le metió una palmada en la cola. Dando inicio a un tropel en donde prácticamente todo el mundo terminó involucrado, un caos completo, la pasión de estos jóvenes. Destrucción, botellas rotas, olor a alcohol, sudor. Sangre.
Llega la policía y aprovechando el desorden salen estos tres muchachos despavoridos a correr por las calles para evitar caer presos en la redada policial. Llegan a una tienda compran algo de alcohol se sientan, se sonríen, se abrazan. Hablan, recuerdan lo sucedido, hacen bromas se tambalean, se empiezan a quedar dormidos y Gerardo los invita a su casa para que duerman. Suficiente para la noche. Están exhaustos, extasiados pero el cansancio les gana la batalla…
DÍA 2
…suena el despertador de Eduardo, se levanta de la cama, se fuma un cigarrillo, pone música a todo volumen, se mete a bañar, se arregla, se prepara un sándwich, sale de la casa y se va a la calle. Pide un celular a un ambulante y llama a Gerardo, que se encuentra aún acostado, algo enguayabado y le dice que va para allá con Sandra y Jimena, dos amigas enamoradas pero a las que él nunca les había dado más que una amistad, y alguno que otro polvo de borrachera y arrechera. No más, era muy despreocupado como para enredarse en alguna relación con una vieja.
Finalmente llegan a donde Gerardo, entran, apenas se está terminando de bañar Antonio, los otros dos ya están listos. Llevan un arroz chino y almuerzan todos juntos.
Prenden la TV y ven en el noticiero que en la noche anterior en el sitio donde estuvieron y a raíz de la pelea ocasionada por José Fernando resultaron dos personas en coma y otras tres con cortadas severas en torso, pulmones perforados, y que se encuentran internados en el hospital, en urgencias. Apagan la TV. Nadie menciona nada de lo sucedido, pues ninguno de ellos había sido. Alguno dice: “A todo el mundo le gusta la pelea, pero siempre hay unos a los que se les va la mano y nos hacen quedar mal, como los verdaderos culpables cuando son ellos los que están ahí, esperando que algo pase para volver a todo el mundo mierda, no entienden nada, se creen dueños de la vida, no miden sus daños, nosotros sí”.
Eduardo los mira, les sonríe para relajarlos y les dice: “Menos mal no estábamos todos, ¿se imaginan?”
Se preparan para salir a caminar un poco por la ciudad. Pero Gerardo decide quedarse en casa con Jimena. Los demás salen, quedan de encontrarse nuevamente más tarde, por la noche.
Sandra se va a la casa, pues no se siente bien, está regluda. Antonio, Eduardo y José Fernando se burlan entre ellos. La suben en un taxi y quedan solos. Deciden ir entonces a algún mirador en la ciudad a ver el atardecer. Compran unas cervezas, y comienzan la caminata. Llegan al sitio perfecto. Se sientan sobre una gigantesca piedra…llaman a Gerardo y a Santiago y ambos llegan más tarde juntos al lugar. Bailan, tocan un rato, fuman, beben y bajan. Al bajar se propone hacer alguna cosa, pero parece que los ánimos no están para rumba, así que Gerardo se va, José Fernando también, Antonio recibe una llamada de una amiga y parte a casa de ella. Dice que hay una fiesta, Eduardo y Santiago dicen que van a dar una vuelta y que llegan después.
Dentro del grupo los más unidos y confidentes de los cinco habían sido siempre Eduardo y Santiago, terminan metidos en un bar tranquilo hablando y tomando cerveza. Mientras les sirven más, Santiago comenta a Eduardo que está cansado de vivir, que no sabe qué hacer con su vida, que quiere desaparecer. Eduardo, con su serenidad de siempre pero revuelto por dentro le dice que él no es nadie para ayudarlo a tomar ese tipo de decisiones pero que creía que no era lo correcto. Y que sin embargo no se sintiera mal por eso y que mucho menos pensara en esas cosas estando con tragos en la cabeza. Terminan, y deciden ir a casa de la amiga de Antonio a pasar un rato y despejar un poco la mente, también a comer lo que puedan de la nevera.
Una vez en el lugar, Eduardo apenas puede comenta la situación de Santiago a Antonio, pero este no le para muchas bolas, solo cuando la gente comienza a irse y quedan pocos se le acerca a Santiago, le da un beso en la mejilla, un abrazo y le recuerda que la vida es para pasarla bien, que no se desgaste pensando cosas que no son, y que más bien aproveche los buenos momentos y las buenas oportunidades que tiene, él lo mira con cierta melancolía y le regresa el abrazo. Comenta la amiga de Antonio “estos tipos se adoran como nadie en el mundo”.
PERO PRONTO COMIENZA EL DESMORONAMIENTO DEL GRUPO, DE CINCO MUCHACHOS QUE CRECIERON JUNTOS Y TODA UNA VIDA LA SINTIERON COMO HERMANOS, ERAN MAS SANGRE QUE PADRE E HIJO, ESTABAN MAS UNIDOS QUE MUCHOS MATRIMONIOS.
Termina la reunión, Antonio se queda en casa de su amiga esa noche, Eduardo se va a casa de Santiago con él, pues no quiere dejarlo solo. Se acuestan a dormir, pero Santiago no logra conciliar el sueño. Se monta sobre Eduardo, lo despierta, cuando este abre los ojos, nota que Santiago tiene un revolver en su cabeza, lo mira con odio, y le dice, hermano, lo amo, hasta acá fue. Presiona el gatillo, Sangre, éxtasis. Dolor, muerte.
Cae un fuerte aguacero, Eduardo no sabe qué hacer, dura unos segundos con el cuerpo de Santiago sobre él, luego reacciona, lo empuja y trata de reanimarlo, no puede, sale despavorido por la calle, llueve torrencialmente, llega a casa de Gerardo muy angustiado, le cuenta lo sucedido. Llaman a Antonio pero este no responde. Y regresan al apartamento de Santiago donde se encuentran con José Fernando. Todos contemplan el cuerpo del amigo fallecido, llaman una ambulancia. Eduardo está en shock. Consigue pastillas para dormir, las pasa con un poco de alcohol y se duerme. Gerardo y José Fernando lloran. Se quedan los tres, se llevan el cuerpo del amigo…
DÍA 3
Antonio entra a patadas al apartamento de Santiago y encuentra a sus tres amigos tendidos en el suelo, mirando al techo. Eduardo sigue sin reaccionar, agarra a todos e intenta ponerse al tanto de la situación que parece no asimilar tampoco.
(Eduardo no entiende cómo pasó todo. Como él, quedándose con su amigo no fue capaz de hacer nada, de salvarlo, de evitar lo sucedido, se culpa de todo).
Mientras Gerardo, José Fernando y Antonio hablan de lo sucedido y se duelen mutuamente, Eduardo se pone de pie, se dirige hacia la puerta, Antonio trata de detenerlo pero es detenido antes por Gerardo, y sale.
Agarra el carro y se va desputado por la vía más desocupada que encuentra, dando, gritos, alaridos, llorando, sin pensar ni medir la velocidad, hasta que se detiene cierra los ojos, recuerda momentos…
…se encuentran nuevamente esa noche, en la sala de velación. Todos se encuentran muy tristes, pero Eduardo está enloquecido. Llega sin arreglarse y en un estado que pone a todo a sus amigos alerta, casi que no logra tenerse de la borrachera. Viendo esto y angustiados, deciden darle un poco de perico para que disimule un poco la situación. Par pases, se dirige al ataúd de su amigo, lo contempla unos minutos, tiene por un momento una visión, es algo que es tan palpable que no puede ser una simple alucinación, el cadáver le habla y él a este, se despiden, pero Santiago le advierte que pronto se volverán a ver. Se da la vuelta, mira a sus amigos, y se va. Nadie le dice nada ni intenta detenerlo.
DÍA 7
Los cuatro amigos se encuentran contemplando la tumba de su amigo muerto. Van comen algo, todos muy callados, aún muy incrédulos de lo sucedido. Van a un bar de la ciudad, toman mucho, a duras penas se pueden tener. José Fernando y Antonio deciden irse a caminar, pero Gerardo y Eduardo se quedan en el bar.
En la calle se encuentran con unos tipos que los van a robar pero les pelean. Los ladrones sacan puñal. Apuñalan a ambos. Antonio muere al instante y José Fernando alcanza a ponerse de pie, contemplar a su amigo y colapsar junto a él.
Ya es mucho el perico que se han metido Eduardo y Gerardo, no se sienten bien pero sin embargo siguen tomando. En casa de Gerardo, Eduardo saca un poco de heroína que desde la muerte de Santiago estaba consumiendo. Le ofrece un poco a Gerardo, y se inyecta, tanto que luego de una serie de alucinaciones, le llega una sobredosis y muere.
DÍA 8
Gerardo despierta en el hospital, no sabe que sus amigos han muerto y no se le da oportunidad de saberlo, pues llega una terapeuta a ofrecerle tratamiento en un centro de rehabilitación fuera de la ciudad. Lo montan en un bus…
…se lo llevan lejos de todo, el logra escapar. Y termina en la playa, se queda viviendo con una mujer que le encanta y con la que tiene hijos, no se mueve del mar, fuma porro y contemplando la inmensidad del mar, recuerda a sus amigos y los siente con él. Vivos.
lunes, 4 de agosto de 2008
miércoles, 16 de julio de 2008
Quedé impresionado de ver a los travestis caminando por la ciudad en la noche, en el centro.
miércoles, 2 de abril de 2008
Lo mejor de salir de paseo sin ningún tipo de programa o itinerario consiste en el riesgo a terminar en lugares jamás pensados y con gente inimaginada, y de todas formas, las cosas planeadas crean falsas expectativas y nunca salen como se espera.
Don Jaime y Don Raúl son una pareja común y corriente que un día cualquiera fueron atacados con la idea de irse a viejar por Europa. Dejando todo a un lado, empacaron las maletas y emprendieron la travesía hacia el desconocido y lejano continente. Finalizaron el viaje, pasearon, compraron, comieron y se gastaron hasta la última moneda escondida en lo más profundo de sus bolsillos. Quedaron literalmente en ceros.
A su regreso a Colombia y motivados por una pasión mutua, decidieron olvidar cualquier tipo de labor pasada para dedicarse al turismo en un lugar semi virgen ubicado en una isla a mas o menos veinte minutos en lancha desde el muelle de Buenaventura. Una isla llamada Piangüita.
Construyeron una cabaña con sus camas, sus luces, sus ventiladores, su baño y sus decoraciones respectivas y se instalaron en la isla esperando por alguien que fuera capaz de llegar a aquel desconocido y solitario lugar. Colocaron, junto a la cabaña una cocina para preparar comida y deleitar los paladares de los que allí fueran a dormir. Pero como el turismo no era algo frecuente en la isla, iban únicamente cuando era temporada vacacional (alta) únicamente.
Así comenzaron un nuevo episodio en sus vidas. De ceros, rompieron con la tradición ciudadana donde la prosperidad y el éxito están supuestamente en las grandes y "evolucionadas" ciudades. Decididos a recibir y atender gente desconocida, a alimentarse de la constante restauración del espíritu que el mar brindaba a ellos.
Aproximadamente a quince horas de Piangüita, en Bogotá, dos rolos con ganas de paseo, emprendían un viaje hacia Cali, sin nada más en mente pero dispuestos a estar lejos de la capital por unos días.
Rodrigo y Eduardo llevaban un mes pensando en programar alguna salida para semana santa. Algo que les permitiera abstraerse del entorno que se había vuelto algo asfixiante, algo que brindara un poco de unión e intimidad que en la capital era imposible tener por motivos de fuerza mayor: trabajos, academias y "familias" de por medio. Bastante frustrante, castrante y sobre todo agotador.
Ansiosos, contentos y muy nerviosos, por la locura cometida y no terminada, se desplazaban por la carretera en medio de una noche tranquila, despejada y fría. Helada en un momento, perfecta para estar metidos en la cama arrunchados. Pero no, ellos ya habían estado en cama ese día, reposando algo por la tarde, para arrancar por la noche y aprovecharla de otra forma. Hubo parada a comer, a echar gasolina y el camino continuó. A las 6:00am estaban en Cali, y Rodrigo enfermo de fatiga y sueño, invitó a Eduardo a desayunar con avena deliciosa.
Rendidos, tras la noche de viaje, buscaron con urgencia algún lugar para poder dormir hasta el medio día y recuperar el sueño atrasado. Llegaron a una casa muy simpática de color verdoso algo desteñido y claro, pagaron el día de hospedaje, de parqueadero y luego de una fría y refrescante ducha, durmieron hasta la 1:00pm para salir, muertos del hambre a buscar algo que almorzar. Hasta el momento, todo había salido muy bien, y continuó así. El almuerzo estuvo exquisito, apanado, una de las tantas debilidades de Eduardo en cuanto a comida se refiere, y lo mejor de todo, económico. Fueron a Chipichape a caminar y reposar un poco, comieron helado, caminaron muy atentos por todo el centro comercial y luego emprendieron un recorrido por las calles del centro de Cali, luego comieron algo sencillo, tomaron un poco de ron, Eduardo unas cervezas y a dormir fueron, pues habían quedado al día siguiente de salir temprano hacia Buenaventura, que estaba a dos horas de Cali para encontrar un nuevo destino y visitar el mar que tanto anhelaban, además de conocer un sitio nuevo para ambos, salir de las ciudades por completo, darse un tiempo de relajación pura alimentado por la música de las olas. La noche estuvo bastante agitada y se durmió poco, motivo por el cual salieron no temprano sino al medio día pasado, en busca del mar.
La carretera espectacular, espesa y húmeda con desbordante energía proveniente de la selva, con mucha lluvia, mucho calor y muy poco tráfico. Y ya una vez en Buenaventura, con el carro finalmente guardado, se embarcaron por el muelle hacia la lancha que los llevaria luego de mirar la larga lista de playas del sector hacia Piangüita. Playa elegida.
Recibidos muy cálidamente por los habitantes de esta, uno de los muchachos que ayudaban a bajar el equipaje de las lanchas les presentó a un señor que cordialmente los invitó a mirar un lugar donde podían hospedarse: Don Jaime. Como no tenian nada programado accedieron sin mayor importancia a visitar una cabaña que resultó siendo la más bonita y cómoda en la isla. Con el temor de ser rechazados, claro, pero todo estaba muy tranquilo.
Una cabaña decorada por todas partes, con cuadros, antigüedades y adornos hasta en el techo, estupenda, bellísima, de la cual fue imposible salir, sin antes dar un sí al señor que los había llevado hasta allá.
La cabaña y el lugar gustó tanto, que decidieron quedarse un día más. Recibieron la atención que no recibieron en Medellin por ser una pareja del mismo sexo, encontraron amabilidad hasta en las personas residentes de la playa. Todos de una apertura y una despreocupación inmensa, todos alegres.
Finalmente el día que decidieron viajar, Don Raúl se presentó. Deliciosa cocina, muy atentos y tranquilos, hablaron un par de cosas, no existió hielo por ninguna parte, les guardaron un momento el equipaje, dieron otra vuelta por la playa y comenzaron el regreso a Bogotá. Ya no por Cali, por Buga.
lunes, 25 de febrero de 2008
Lo que sucede después de que una relación lleva ya cierto tiempo de duración no siempre es algo esperado, ni deseado. Muchas veces creemos que la persona con la que estamos es la merecedora de nosotros y viceversa, muchas veces nos dejamos llevar más por la costumbre y la cotidianidad que por la razón y la mente. Siempre pasamos por alto pensamientos que pueden sacarnos de una mala relación, de una mala estabilidad, por temor a estar solos, pero no mintamos, si una relación es para estar mal y con la cabeza partida, pensando cosas que no son, pues sencillamente lo mejor será, por salud y por conveniencia, estar solo, seguir la “búsqueda” que a algunos les agrada tanto, o simplemente esperar a encontrar alguien que uno crea que por fin es.
Uno nunca termina de conocer a nadie, eso es cierto, por más o menos que uno lo desee, siempre tendremos sorpresas o situaciones que sacarán a la luz eso que nunca pensamos ni imaginamos que una persona a la que nosotros apreciamos tanto le iba a salir a flote. La malparidés.
Pero bueno, todo es parte de una construcción dada por el tiempo, y de los problemas y distintas situaciones que hacen que el ánimo de las cosas cambie notablemente en un momento determinado. Y lastimosamente estos ánimos no siempre serán lo que nosotros esperamos que sean.
Todo es muy bonito cuando se comienza una relación con esa persona que nos hace volar, soñar, que nos quiere, que nos ama, que “haría lo que fuera” con tal de hacernos sentir bien, pero qué va, todo eso es pura mierda y no es lo que en verdad fortalece ni mantiene una relación. Pues siempre en algún momento de confrontación entre dos o más, se terminan echando cosas en cara, y sacando a la luz rencores guardados y deseos de venganza desesperada por estar a mano, y saciar ese deseo de competencia que muchas veces entablamos con nuestra pareja y que nada tiene que ver con la duración o seguimiento de la caótica y muchas veces hasta falsa relación.
Además de eso hay que tener cuidado con qué tanto se abre uno, qué tanto dice uno las cosas, y qué tanto deja uno de hacer lo que le gusta o de pensar individualmente por darle gusto a ese otro que seguramente se desgarra las vestiduras cada vez que dice que lo haría todo pero que es mentira, siempre habrán mentiras. Entonces pilas, porque si seguramente usted es de los que deja de fumar por dar gusto a su pareja, de los que se quita los aretes o expansiones, de los que no se hace tatuajes porque entonces le dejan de hablar y no lo vuelven a tocar, de los que no sale a emborracharse, o deja de trabarse, supuestamente porque ya no lo necesita, y además su novio se va a emputar y va a salir en busca de venganza aunque usted ni se dé cuenta o él no haga más que decir que no es esa su forma de actuar. Pilas porque si usted es de esos a lo mejor pasa por alto que su novio sea un adicto al internet al que le encantan los amigos virtuales y a lo mejor no es para nada más que una “amistad” virtual, pero por ahí se comienza, uno nunca sabe, y de todas formas es jugar con fuego. Pilas porque usted no sabe cada que su pareja se va de viaje va a salir en busca de algún “compañero” para conocer la escena del lugar en donde se encuentre (que por cierto es la misma en todas partes), para conocer el ambiente y ser todo un putas y estar al tanto de todo lo que pasa y peor si es un tipo viejo al que todo el mundo conoce y que tiene contactos, amigos, compañeros y gente conocida en todas partes, todo un popular. Pilas…de cada uno depende qué tanto se destapa y se deja conocer sin recibir más que palabras vanas a cambio. Aunque generalmente uno no se percate de eso o porque no le dicen nada para no tener problemas escudándose en lo poco importante que es, o porque uno es muy huevón.
Precisamente la idea de una pareja es eso, por encima de cualquier cosa mantenerse juntos y que la atracción no sea únicamente algo físico. ¿Pero de cuando a acá lo dejan de querer a uno por envejecer, o por no estar dentro del prototipo de churro? Creo que todo esto está dado finalmente gracias al internet y las páginas de contactos. Debe sentirse o muy sola la gente para entrar ahí, o con ganas de popularidad, o con una arrechera inmensa, o no satisfecha con lo que tiene y en vez de buscar soluciones directas se abren por la tangente, y pues finalmente ojos que no ven, corazón que no siente pero la traición se paga con traición es la justicia divina, finalmente todo se le devuelve a uno. Así que antes de juzgar a alguien que sea un hijo de puta con ustedes, hagan una pausa y pienses que tan malditos son ustedes con las personas que los rodean, con los que en verdad los quieren y se desviven por ustedes antes de armar cualquier mierdero y sí, para pelear se necesita más de uno. Y generalmente si las cosas fallan no es únicamente por uno, hay que mirar bien, es muy fácil juzgar al otro sin ponerse en sus zapatos. Y otra cosa "el que las sabe las hace", no falla y muchas veces el injusto es uno, así que mejor prevenir que lamentar.
Algo que hay que tener muy en cuenta:
1. Cada persona, por más que diga lo contrario necesita su espacio.
2. Hay que procurar mantener siempre discresión con algunos temas, es evidente que no se puede contar todo, ni abrir por completo una cabeza a alguien.
3. Mentiras siempre habrán, por más que uno no quiera, no todo el mundo cambia por estar con alguien, no para todos es fácil, hay gente que está agarrada a muchas cosas, pretender que la gente va a cambiar es complicado, casi imposible, y más cuando están acustambrados a cierto tipo de vida.
4. Perdonar a veces es muy difícil.
5. Controlar el ego y el ser posesivo es algo muy complicado de lograr.
6. Monogamia..., creo que eso quedó en el siglo pasado, ahora todo es tan rápido que con uno no es suficiente. Eso de aguantarse se volvió un imposible.
7. Sexo sin amor, claro, puede haberlo, todo el del mundo. Así que no es raro si la pareja de uno se acuesta con todo el mundo pero te sigue amando...(a pesar de estar al tanto de lo mucho que te incomoda que lo haga).
8. Internet pudre a la gente en vida, es una adicción peor que la heroína. Si estás podrido y no quieres dar mucha boleta, entonces es recomendado tener un sin fin de cuentas electrónicas para cada momento, para cierto tipo de personas y para no levantar ningún tipo de sospecha.
9. Decir la verdad no siempre es bueno, hay verdades que duelen y personas que no las toleran, entonces a veces es mejor no mencionar nada y esperar a que el peso de la culpa tenga efecto sobre los que todo lo guardan y pretenden que nada salga nunca a flote.
10. Finalmente el cuerpo es de uno, lo que uno haga o deje de hacer con él es problema propio. No creo que a uno lo quieran más por tener el pelo de un color u otro o ser de cierta edad, no, el tiempo pasa...claro, pero siempre existirá gente que se ajuste a nuestro molde preferido así que para aquellos que vivan dentro de esa escena plástica, siempre existirá alguien nuevo que se ajuste a sus gustos.

